El gĂ©nero no es lo mismo que el sexo biolĂłgico. Mientras el sexo se refiere a caracterĂsticas fĂsicas, el gĂ©nero es una construcciĂłn social y cultural que asigna roles, comportamientos y expectativas distintas a mujeres, hombres y personas con identidades diversas.
Desde que nacemos, aprendemos lo que âse esperaâ de nosotros: cĂłmo vestir, cĂłmo hablar, quĂ© estudiar, cĂłmo cuidar o proveer. Estas ideas se reflejan en el lenguaje, en el trabajo, en el uso del tiempo y en las oportunidades de desarrollo.
Los roles de gĂ©nero tradicionales suelen ubicar a las mujeres en el ĂĄmbito domĂ©stico y de cuidados, y a los hombres en el ĂĄmbito pĂșblico o productivo. Esto genera desigualdades que limitan el acceso a la educaciĂłn, al tiempo libre, a la participaciĂłn y a los recursos econĂłmicos.
Promover la igualdad de género implica cuestionar estos estereotipos y buscar una corresponsabilidad mås justa entre todas las personas, el Estado y las instituciones. La equidad significa reconocer que no todas las personas parten de las mismas condiciones y, por tanto, ofrecer apoyos diferenciados para alcanzar una igualdad real.
